lunes 17 de mayo de 2010

Muerte

Últimamente parece que, cada vez que abro un periódico, aparece la noticia de un fallecimiento de alguien más o menos famoso que ha pasado al otro mundo por algo que llaman eufemísticamente “una larga enfermedad” y que suele ser una forma más o menos delicada de definir al cáncer, nuestro cáncer.

Y me entra una congoja tremenda, para qué voy a negarlo, sobre todo cuando añaden la coletilla “tras varios años de lucha”. A veces creo que deberían ahorrarse cierto tipo de banalidades, pero se ha institucionalizado tanto esa forma de escritura periodística que parece que cuando se enteran de que alguien ha fallecido de esta enfermedad aprietan la tecla ALT+6 para que salga automáticamente lo anteriormente dicho.

El caso es que, por unas cosas u otras, el tema de la muerte me está dando vueltas a la cabeza. Intento poner las cosas en orden y verlo como algo irremediable ya que, al fin y al cabo, estamos aquí para vivir y para morir. Y poco más.
Y sí, resulta inevitable que, cuando padeces una enfermedad más o menos crónica, veas las orejas, el hocico y el rabo al lobo más que una persona con una supuesta salud de hierro, aunque luego te pones a pensarlo y tampoco la cosa está tan clara. La semana pasada estaba en el súper haciendo la compra cuando sonó el teléfono. Era una amiga que me llamaba para comunicarme que alguien que ambos conocíamos se había muerto de repente por un derrame cerebral. Ya lo ves, de mi quinta, con dos hijas de la misma edad que mis vástagos, sano como un roble y ... ¡zas!... se acabó. De repente. Sin avisar.

Tengo que admitir que, con el tiempo, estoy aprendiendo a perder el respeto a la muerte, de la misma forma que he aprendido a dejar de temer al cáncer como enfermedad. Más que nada, lo que me horroriza es el proceso de ambas cosas, no el final en sí. Igual me ayuda a ello mi condición de creyente sui generis. Hay personas que la enfermedad les acerca más a Dios y a la espiritualidad, pero a mí me está ocurriendo lo opuesto. Tampoco es que antes fuera una persona comprometida con la Iglesia, pero cada vez estoy más del lado de los que piensan que eso de la vida eterna, el Dios todopoderoso, el Cielo, el Infierno y el Juicio Final es una soberana tontería que nos hemos inventado para afrontar lo irremediable.
Pienso que todo lo bueno y lo malo que podemos hacer y dejar para el futuro está aquí y ahora. Hemos nacido por pura lotería biológica, de la misma forma que nace una flor o una hormiga aunque, mira qué bien, hemos tenido suerte y nos ha tocado ser humanos, con todas las bondades e imperfecciones heredadas tras miles de millones de años de evolución. Nuestro destino no es otro que aportar lo que podamos para que este mundo siga su curso. Todos dejamos una huella en la inmensa rueda que representa la existencia humana; algunos algo positivo: unos hijos, un cuadro, un libro, un blog, un árbol, amor, buenos recuerdos... y otros dejan detrás de sí destrucción, sufrimiento, guerras, asesinatos y el mal. La unión de todo ello es lo que hace que nos encontremos donde estamos ahora.

Y llegará el momento en el que nos toque desaparecer, de la misma forma que lo hicieron nuestros millones de ancestros y que lo harán las generaciones futuras. Y el mundo seguirá su curso, para bien o para mal, con nuestras aportaciones particulares.

Me acuerdo de películas que tratan el tema de la muerte y que me han marcado. Me encanta Big Fish de Tim Burton, en donde los acontecimientos de algunas personas se ven condicionadas por una historia fantástica, que no es otra que haber visto cuando eran pequeños cómo iban a morir a través de los ojos de una bruja . ¿Os imagináis la tranquilidad y cómo nos marcaría la vida si supiéramos cómo y cuándo nos va a llegar la hora?
También me gustó mucho la serie “Six Feet Under” (A dos Metros bajo Tierra, creo que se llamó por aquí) que narraba las vicisitudes de una funeraria americana y que comenzaba cada capitulo con la historia de una defunción, para indicar que podemos irnos al otro barrio desde la forma más tonta e inesperada que uno pueda imaginarse hasta por una terrible tragedia.

En casa ya he hablado de este asunto con mi mujer. No es que vea la muerte cerca, pero comentar estas cosas me hace perder el respeto al que antes me refería. Le dije que, si me voy pronto de este mundo, quiero ser incinerado. Y hablamos del futuro sin mí; le dije que volviera a Inglaterra con los niños, que fuera feliz, que los he querido mucho y que me siento más que orgulloso de haber formado una familia preciosa. También le pedí que rehiciera su vida de la mejor forma, que con el buen recuerdo que dejara alrededor ya tenía suficiente porque, al final, lo importante es justo eso, dejar la menor cantidad de flecos pendientes y que nadie piense mal de ti.

Lo único que deseo es que mi epitafio sea algo así como “Era una Buena Persona”. Con eso me conformo.

10 comentarios:

  1. Me has dejado sin palabras!!. Tengo que reflexionar sobre lo que has escrito. Luego te escribo. Voy camino del oncólogo, revisión bi anual. Voy tranquila porque las pruebas son mañana . Un beso y hasta luego.

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  2. Hola te digo lo mismo que Chus me has dejado sin palabras, aunque no eres el unico que piensas asi, yo cuando me iban a operar deje una carta escrita con lo que querian que hicieran con la funda que tenemos por cuerpo o yo lo pienso asi que es una funda, otra parte para mi marido y una para cada hijo, la carta esta donde la puse no la he querido coger ni tocar.

    La verdad que los periodicos es mejor no leerlos porque entre la crisis y otras cosas piensas que sera de mi familia con el mundo como esta.

    Bueno no te agobies que la vida hay que disfrutarla con los sabores amargos y los dulces, y escribe mas amenudo que asi echaras mas cosas de dentro un beso

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  3. Hola Miguel. Ya ha pasado el día. Mi oncólogo me ha mandado el tac, que me hacen mañana, abdomen, torax y pelvis. Los análisis donde piden un montón de parámetros y una prueba nueva que no me he hecho nunca y que es un gammagrafía ósea, un rastreo de huesos, me ha dicho, debido a un dolor que se me ha instalado hace meses como en la cadera derecha. Así que una preocupación nueva, y mas días de angustia porque esta prueba, como no la tenía prevista, no me han dado hora hasta el lunes que viene y luego cuatro días para esperar los resultados. Así que entre pitos y flautas me quedan 15 días de temores, miedos, angustias, etc... que te voy a contar que tú no sepas.
    Lo peor es la incertidumbre, porque aunque lo que deseo con todas mis fuerzas es que todo salga bien, sin embargo creo estar preparada para lo peor. Yo a la muerte también la he perdido el respeto, no la tengo miedo, lo que tengo miedo es al sufrimiento mio y de mi familia hasta que la muerte llega, porque aunque parezca mentira, morirse no es tan facil, aunque el camino hacia ella comienza con la propia vida.
    Soy creyente, siempre lo he sido, pero la enfermedad, al contrario que a ti me ha acercado mucho más a Dios. Ahora le siento a mi lado, hablo con El mucho mas que antes y vivo confiada en que no me va a mandar nada que no pueda con ello. Si al morirnos resulta que todo es mentira, que nada existe no me voy a enterar, pero por lo menos he vivido con la esperanza de que no sea así.
    Y nada mas Miguel, que yo tb deseo con toda mi alma que a todos nos salgan bien las pruebas y celebremos juntos nuestra "suerte".
    Un beso.

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  4. Chic@s como estamos! este mayo nos va a dejar tarumba...
    A mi ya solo el nombre "Muerte" me da miedo y escalofrios, pero solo por perderme pronto lo que ya no conoceré, pura curiosidad, no sé quien dijo que si supierámos lo que nos pasaría en la vida y el tiempo que nos queda, no tendriamos ningún interés en vivir, por eso creo Miguel, que para nada sentiría tranquilidad sabiendo desde siempre cuando será nuestra hora. Si yo hubiera sabido con antelación el accidente de tráfico que casi nos cuesta la vida a los 4, hubiera estado muy nerviosa esperando ese momento, no lo dudess.
    Yo también he dicho a los mios que quiero que me incineren y no tengo cáncer (o eso creo), somos previsores nada más.
    Chusss vamos a desear con todas nuestras fuerzas que las pruebas salgan estupendas para largarnos a la playa, Isabel a ver a su Paco a Viena y Miguel tranquilo y relajado con su family a ver ese concierto pendiente en Inglaterra.
    !!UP!! todo nos va salir bien amigos!
    SOL

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  5. Miguel, ¿que tal el dentista?. Ya pasó, una cosa menos que tienes encima.

    Por cierto a mi, no me gustaria para nada, saber el dia y la hora, creo que debe ser horrible vivir con esa sentencia.

    Besitos a todos y no olvideis que cuando todos tengamos los resultados y todo esté ok, nos tenemos que reunir.

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  6. Hija mía, lo del dentista fatal. Para mí es una tragedia. Te hace daño y encima te cobra.

    Gracias y suerte con lo tuyo.

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  7. Me gusta como escribes... no tanto lo que cuentas, por los sentimientos que me generan, se me encoge el corazón. Mi esposa tiene esta enfermedad, lo que me hace replantearme todo... también tenemos dos hijas pequeñas. ¿Sabes una cosa? que tienes razón, que ninguno tenemos un contrato por 70 años, que somos frágiles, demasiado quizás... que no estamos educados para esto, que es un acto mas, como respirar, comer o dormir, que la gente, se muere.
    Lo que he aprendido es a vivir, el día a día, que no damos importancia a las cosas que realmente lo son, la salud, nuestra pareja, la familia... ves, la crisis ya no existe, y yo preocupándome por ella. No es una suerte saber cuando toca, creo que no, los médicos te dicen: Debe conocerse, para que te de tiempo a prepararte a dejar todo resuelto, ¡Que coño! ¿Cómo se hace eso?. No quiero agobiarte. Solo quiero que sepas que me encanta leer tu blog.
    Te deseo suerte en tu lucha. Fuerza para ti y tu familia. Un fuerte abrazo.

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  8. Trasto - ¡¡ Pero cómo me (nos) vas a agobiar !! ¡¡ Todo lo contrario !! Justamente, el principal objetivo de un blog es la capacidad que ofrece para juntar a un grupo de personas afines - y todos los que nos pasamos por aquí tenemos el cáncer como elemento común - por lo que ¡¡¡¡ bienvenido !!!!

    70 años me parece ya una barbaridad. El otro día se jubiló un portero de la Facultad en la que trabajo y, cuando me despedí de él, le dije que ya me gustaría llegar a la edad de jubilación. Eso es para mí algo tan a largo plazo que me resulta lejanísimo.

    Tampoco quería dejar un sabor amargo con este post. Más que nada deseaba hablar del tema con algo de naturalidad porque, al fin y al cabo, tan natural es nacer como morir, y pienso que hablar de ello te quita un poco el terror que todo el mundo tiene al asunto.

    Pero vamos... que todavía nos queda tiempo por estos lugares... un día, un año, un lustro, una década ... eso ya no lo controla nadie y lo mejor es no pensarlo, sino concentrarnos en el aquí y el ahora.

    Un abrazo enorme a toda la familia y seguimos leyéndonos.

    Gracias de nuevo.

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  9. Trasto, bienbenido a nuestros blogs, nosotros somos como una gran familia, aunque no nos comocemos pero tenemos el mismo objetivo vivir el día a día y disfrutar de nuestras familias, amigos, leernos comentar lo que escribimos.

    No me podido meter en tu blog por eso te dejo el comentario en el de Miguel.

    Miguel el dentista normalmente a uno no le va muy bien, hace poco yo me he puesto tres muelas fijas y jolin que dolor los dichosos tornillos.

    Un besin

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  10. Hola Miguel:

    Me da cierta congoja entrar por aquí, supongo que porque juego en otra división, por ahora.

    Los pensamientos y posturas que planteas sobre la muerte, yo los he tenido y asumido sin tener que pasar por tu situación. A lo mejor, cuando la vea más cerca, cambio en sentido contrario y me aferro a engaños como la religión.

    El personaje de Brenda en A Dos Metros Bajo Tierra es el que más te escupe la realidad, sin rodeos ni pollinadas...

    En fin, que también quería decirte que esa serie es una de mis favos si no la más y que quería saludarte.

    Suerte!!

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