jueves 8 de abril de 2010

DUDAS

Incluso a estas alturas de la película estoy metido en un inmenso océano de dudas. Mis visitas al hospital siguen siendo apresuradas y, como cada vez que acudo me dan más noticias, el seguimiento de esta enfermedad se está convirtiendo en una especie de lento calvario. Siempre pienso en una larga lista de preguntas para no dejarme nada atrás, pero cuando me encuentro al otro lado del escritorio y empiezan a hablar para ofrecerme más datos e información, mi mente parece colapsarse para quedarme mudo, los pensamientos se solapan y salgo del consultorio todavía peor que he entrado.
Y es luego, en frío, cuando mi cabeza comienza a pensar en todo lo que me han contado e incluso en lo que uno ha podido discernir entre líneas para ir incluso más allá y ver fantasmas en donde posiblemente no los haya. Al final, a uno le entra la ansiedad extrema y acude a ese maldito Internet que tantas alegrías y tantas penas da, para leer cosas – a veces sin fundamento – que, lejos de calmarme, me amedrentan aún más. Justo lo que NO necesito. He decidido dejar de visitar la Red para buscar información sobre mi tipo de cáncer, porque suelo acabar con un terror que me dura días, hasta que pienso en la idiotez del asunto y logro salir del hoyo en el que yo mismo me he encerrado. Además, he llegado a la conclusión que – aunque parezca mentira – los estudios sobre el cáncer está aún en fase de desarrollo y, si bien se conoce algo sobre su evolución, nuestro tratamiento sigue en muchas ocasiones la sencilla regla de la prueba y el error. Es decir, que tengo la impresión que nadie nos puede ofrecer una película completa y fiel de nuestra enfermedad, y que los médicos nos suministran terapias para ver cómo funcionan sobre la marcha; si van bien, es que han tenido suerte, en caso contrario, emplean otro de los mecanismos disponibles, para ver qué pasa. Por mucho que me empeñe en preguntar “¿y ahora qué?”, nunca voy a tener una respuesta fiable al 100% porque, aunque me cueste admitirlo, ni siquiera las personas formadas para llevar mi caso pueden proporcionarme una respuesta que me tranquilice por completo.

Entre tanto jaleo, he descubierto un sorprendente proyecto que, aplicado a nuestro caso, vendría de maravilla para llenar una gran cantidad del vacío por desconocimiento. Se trata de algo tan estupendo como una librería humana, en donde, en vez de libros, se utilizan personas previamente seleccionadas para la ocasión, para consultarlas y devolverlas para que otras personas aprovechen el conocimiento que nos pueden proporcionar.
¿Os imagináis que maravilla? Poder reunir a doctores, psicólogos, investigadores, pensadores, terapeutas, líderes espirituales de diferentes creencias, asesores fiscales, enfermos y una larga serie de partes interesadas en la materia para poder consultarles con calma nuestras dudas, sin intermediarios y sin necesidad de ir de un lugar a otro, saciando así nuestros miedos e inseguridades, fuera del mundo virtual y de forma directa.

Hasta ahora se ha aplicado a situaciones tan interesantes como la educación contra ciertos tipos de intolerancias, para eliminar estereotipos sexuales, religiosos o culturales y poner en contacto a personas de diferentes ideologías para realizar una estupenda labor social, pero esta iniciativa, puesta en marcha en nuestro terreno, sería una herramienta realmente útil.

Claro que, como siempre, nos toparíamos con el individualismo y las dificultades burocráticas de nuestro entorno. Veo que estos proyectos han tenido éxito en países en donde existe una cultura hacia este tipo de actividades de ayuda comunitaria, pero me imagino la inmensa labor que puede suponer convencer a profesionales españoles de los diversos campos para que intervengan de forma voluntaria en algo tan interesante como una librería humana.

Me gustaría equivocarme, pero mi experiencia me ha enseñado que la sociedad española se está individualizando y haciendo cada vez más hostil, y que estamos alcanzando unos niveles de insolidaridad que rozan lo extremo. Y esto abarca algunas esferas de la vida en donde, verdaderamente, la unión hace la fuerza, como es nuestro caso.
Sólo hay que intentar poner en marcha un acto de este tipo, para darte cuenta de la falta de respuesta y la dificultad de llevarlo a cabo. Hace poco decidí comenzar por mi cuenta un grupo de ayuda en mi hospital. Imprimí varios carteles como el que muestro arriba y los puse en diferentes departamentos. ¿Sabéis cuántas personas me llamaron? Ninguna. Cero. Nadie parece sentir la necesidad de reunirse para hacer cosas en común.

Menuda decepción.

3 comentarios:

  1. Hola me llamo Isabel, y sigo tu blog creo que el cancer que tienes es de estomago no estoy muy segura, pero a lo que yo iba yo cuando voy al medico me apunto todas las preguntas porque sino me pasa como a ti de los nervios me quedo emblanco asi que cojo y me apunto todo y en el momento que el medico empieza a soltar su discurso porque son discursos que ello se aprenden yo empiezo a sacar mi chuleta y le hago toda las preguntas que llevo escritas y como algunas veces le acorralo porque claro a mi no mes sirve eso de es normal que tengas lo niveles altos porque claro de algun sitio tienen que venir.

    Yo estoy operada de un cancer de colón hace cinco años y desde hace tres los niveles tumorales estan subiendo claro esto me tiene en el medico cada tres meses con escaner y analisis cuando no la conoloscopia, la verdad que en la Paz aqui en Madrid hay un equipo muy bueno yo cuando fui la primera vez me mandaron directamente a la sicologa y estubo hablando conmigo un rato y la verdad que me vino muy bien.

    Y como dices yo tambien echo demenos hablar con la gente que le a pasado lo mismo que a ti y compartir esperiencias, aunque lo mejor esque tu tengas mucha fuerza y no te vengas abajo y te apoyes en la familia, y si tienes hijos pasatelo lomejor que puedas con ellos, vaya carta tan larga que te esoy escribiendo espero que te sirva de algo.

    Un abrazo

    ResponderSuprimir
  2. Hola Miguel:
    Yo cuando voy al médico hago lo mismo que Isabel Maria, me hago una lista con todo lo que quiero preguntar, así no se me olvida nada.
    Siento que estés pasandolo mal, hasta que asumes totalmente la enfermedad y comienzas a vivir con ella pasa un tiempo.
    Tranquilizare para que la ansiedad desaparezca o al menos se atenué y no te impote pedir pastillas para llevarlo mejor.
    En cuanto a lo de la librería humana es una buena idea pero una utopia para España, si no somos casi capaces de dar los buenos días al vecino ...... Como para buscar/encontrar voluntarios. Tu dices que vivimos en una sociedad demasiado individualizada, yo diría mas vivimos en una sociedad deshumanizada donde la caridad brilla por su ausencia.

    En fin Miguel, mucho ánimo y si necesitas hablar ya tienes mi email. Un abrazo, seguiremos en contacto

    ResponderSuprimir
  3. "tengo la impresión que nadie nos puede ofrecer una película completa y fiel de nuestra enfermedad, y que los médicos nos suministran terapias para ver cómo funcionan sobre la marcha"
    Comienzo mi comentario con unas frases tuyas.
    Miguel, llevas razón en una cosa y es que no hay enfermedades, hay enfermos y lo que a unos les va genial a otros no, e spor eso que hay que dar con lo que te vaya bie A TÍ, como Miguel.
    También haces muy bien en no buscar en internet, nosotros comenzamos igual que tú y lo que encontramos, nada tiene que ver con la realidad, CON TU REALIDAD, pregunta todas las dudas al médico,lo que te diga es mucho más fiable.
    un beso

    ResponderSuprimir